Introducción #
LLevo unos cuantos meses interesándome por la privacidad en internet, se me hace loco hasta el punto de despreocupación que hemos llegado acerca de nuestros datos personales, como regalamos nuestra información para que empresas privadas generen millones a nuestra costa, lo públicas que hacemos nuestras vidas y lo que nos sorprende cuando una entidad completamente nueva para nosotros aparenta saber de más.
Quería hacer esta serie de posts (siendo este el capítulo 1) para dar mi punto de vista sobre este tema y también exponer mi experiencia personal tratando de cuidar mis datos en internet (intentando no ser un marginado de la sociedad).
El valor de nuestros datos en internet #
Las personas esperamos que nadie invada nuestra casa, coche, etc… ya que son nuestros espacios físicos privados, esto mismo debería pasar con nuestros espacios digitales.
Deberíamos preocuparnos por nuestros datos en internet de igual manera que en la vida real. Si un día se te acerca un extraño no le vas a contar casi toda tu vida ¿verdad?
Esta última afirmación responde al típico comentario de: “A mi me da igual que tengan mi información, no tengo nada que esconder”. También suele venirse abajo este argumento cuando les pides el teléfono con sus contraseñas.
Es normal y humano tener cosas que no queramos que las vea o sepa todo el mundo, o ni si quiera nadie. La privacidad es un derecho como otro cualquiera y quererla no implica actos ilegales o cualquier otra cosas que se pueda pensar.
“Decir que no te importa tu privacidad porque no tienes nada que esconder es como decir que no necesitas libertad de expresión porque no tienes nada que decir”
— Alguien de reddit
Ahora, a simple vista puede parecer que los datos que recaban sobre ti, no tienen relevancia o pueden no serte de valor, pero vamos a darle un repasito.
¿Exactamente qué es lo que sacan de nosotros? #
Los usos aceptables #
Primero comenzaremos con los usos legítimos sobre nuestros datos que pueden llegar a haber navegando por internet.
En esta categoría (en teoría) se acaba resumiendo a toda información que se coja “con nuestro conocimiento”. En el momento que aceptamos la política de privacidad de cualquier página web, aplicación o servicio online ya estamos pasando por el aro, lo que no se suele contemplar es lo increíblemente largos y enrevesados que llegan a hacer los documentos con la finalidad de que sea demasiado tedioso informarte sobre qué están haciendo con tus datos.
Con esto no quiero decir que siempre esta política de privacidad esté hecha con este fin. Claro que hay casos de uso legítimo sobre este documento, por ejemplo en ciertas páginas que genuinamente velan por tu privacidad y necesitan recopilar cierta información sobre ti o newsletters que su única forma de hacer dinero es mediante anuncios (aunque hay diferentes tipos de newsletters que acaban aprovechándose de más de tu información y otras más respetables pero ya es hilar muy fino)
Los usos no tan aceptables #
En este apartado nos encontramos al punto intermedio. En lo personal al que más acabo repudiando, es donde encontramos un uso de nuestra información bastante cuestionable pero “con nuestro consentimiento”.
Aquí tenemos ciertas empresas que destacan principalmente por lo establecidas que están en nuestra sociedad. Como son Google, Meta o Amazon entre muchas más. En teoría nosotros les hemos dado permiso para que acaparen toda nuestra información, pero no es hasta que no investigas un poco que no te das cuenta de lo que de verdad has acepado.
Todo lo que se acaba recopilando sobre una persona lo acaban hilando con un perfil digital personalizado, de esta forma pueden unir piezas del puzle para así cada vez tener más información de cada uno correctamente organizada y enlazada. Prácticamente todos tenemos un perfil de este estilo con más o menos información personal.
Google #
Por parte de Google es almacenada información sobre nuestras búsquedas, historial completo, interacciones con anuncios, esto se agrava con que es el motor de búsqueda más usado del mundo. Tambíen (ya que es dueña de android) acaba guardando localización precisa en tiempo real la cual puedes ver en tu propia aplicación de Google Maps, es decir, espían cada rincón que visitamos. También a través de los Google play services pueden saber qué aplicaciones usas y dejas de usar, además de cuanto tiempo cada una. Por no hablar de datos de sensores, ayudándoles a recopilar nuestra actividad física.
En la misma linea están servicios como Google cloud, Gmail, etc…Estos desde el punto de vista de la privacidad son lo peor que se puede llegar a tener. Nuestros emails son escaneados por algorítmos para continuar perfilandonos, al igual que nuestros datos en su nube. Difícilmente vamos a tener privacidad de la mano de Google.
Y esto tiene sentido cuando entendemos que Google no es solo un motor de búsqueda o almacenamiento, sino que por encima de todo esto es una empresa de publicidad, que vive de los datos de sus clientes, vendiéndolos al mejor postor y ofreciendo servicios de anuncios personalizados.
Meta #
Por otro lado, Meta acaba situándose al mismo nivel que Google sino por encima en términos de espionaje. Sabiendo que Mark Zuckerberg hace años pregonaba:
“La era de la privacidad ha acabado.”
Se puede ver un poco por donde van los tiros.
Y es que resulta que en su ecosistema no se dejan de recopilar datos básicos de perfil así como likes, comentarios, reacciones, etc… también nuestro comportamiento en cada aplicación (cuanto tiempo pasamos viendo un video, nuestro historial de búsqueda, si haces zoom al ver contenido) Además de guardar información de nuestro dispositivo y ubicación. También se acaban aprovechando y recopilando información de ciertas apps que usan el login con Facebook o también reciben información por parte de anunciantes o socios comerciales (como bien puede ser Google).
Los usos indeseables #
Aquí nuestra información es extraída sin nuestro consentimiento y la mayoría de las veces sin nuestro conocimiento, y es justamente donde más peligro corremos.
Esto no tiene porque ser hecho por cibercriminales, sino también por empresas (Como podeís ver en este apartado de más adelante) o entidades con el fin de sacar benefeficio de nuestra información, eso sí, saltandose la ley.
En este tipo de casos nuestra información puede ser usada para distintos males, además de los ya comentados puede ser usada para enviarnos spam, robar nuestros datos con técnicas de phishing o ingenieria social o incluso suplantar nuestra identidad.
Bueno con estos ejemplos creo que se acaba entendiendo bastante bien hasta el punto de recolección masiva que se acaba llegando, aunque puede surgir la duda de: Pero si solo tienen nuestros datos, tampoco pasa nada, ¿no?
¿Que hacen con nuestra información? #
Antes de nada quería dejar tocado el caso de que si ocurre alguna filtración por parte de alguna de estas empresas es tu infromación la que acaba siendo filtrada (lo cual úlimamente es bastante común de ver).
Como ya es sabido entre la mayoría, este tipo de información se suele vender al mejor postor. Acaban sacando una rentabilidad enorme de nosotros ofreciendonos un servicio “gratis” o incluso cobrandonos menos que la competencia por ello a cambio de nuestros datos. Es gracias a esta forma de negocio que plataformas como gmail o google drive son gratuitas (almenos en sus formas más básicas).
Podría parecer perfecto para el cliente, obtienes un servicio a un precio reducido a cambio de tus datos. Pero como bien se suele decir: “si algo es gratis es porque tú eres el producto.”
Publicidad personalizada #
Podemos comenzar hablando de la publicidad hiperpersonalizada, la cual ayuda a que compres lo que quieren que compres, y no lo que necesitas de verdad. LLegando al punto de manipular tus visitas, compras, decisiones mediante algorítmos con el objetivo de maximizar su beneficio, no tu bienestar.
Con esto comprendemos como los algorítmos de búsqueda no muestran los mejores resultados mediante un algorítmo objetivo, sino que dependiendo de quien seas y qué hayas hecho recientemente te saldrán cosas distintas en base a su beneficio.
Discriminación #
También es común ver como, al saber tanto de ti, diferentes aseguradoras pueden negarte ciertos servicios basándose en tu historial, tus tendencias o diferentes factores.
Incluso, más habitualmente, al comprar algo por internet (por ejemplo vuelos) sucede un fenómeno extremo. El cual se basa en una infraestructura potente de análisis de datos y algorítmos que van ajustando el precio del artículo en cuestión, esto en función de lo que según la información que tienen sobre tí estás dispuesto a pagar.
Manipulación de masas #
Esto aunque parezca que no nos puede afectar es más probable de lo que parece. Resulta que debido a que nuestra dependencia de contenido recae sobre ellos se ven sitiuaciones como: obtención de datos de millones de personas sin consentimiento con el objetivo de orientar contenido para manipular a parte de la sociedad. Caso que se vió en las elecciones de Estados Unidos a través de facebook hace unos años. Se puede buscar con el nombre “El caso de Cambridge Analytics”
Todo esto se podría resumir en que para estas grandes multinacionales simplemente somos un producto para sus anunciantes, queda lejos la imagen de un usuario con derechos bajo sus ojos.
Nuestra visión de internet les pertenece y es a ello a lo que se agarran para poder aprovecharse. Condicionan nuestra experiencia en su beneficio mientras nosotros acabamos prácticamente sirviéndoles nuestro tiempo y en algunas ocasiones nuestro dinero, ya que las comisiones que hay detrás son estratosféricas.
Es por ello que trato de separarme lo máximo posible de estas compañías y de sus políticas draconianas.
Conclusión #
Con este post no pretendo obligar a que se deje de usar meta ni google, sino solamente quiero que se sea más consciente de a lo que nos estamos exponiendo cada día con estas compañías y en internet en general. Ya que esto también aplica para muchas otras empresas.
Considero que si se puede escapar de estas garras mejor que mejor, pero hay casos en los que esto puede resultar demasiado engorroso. Por ejemplo con Whatsapp, que en España está demasiado establecido (aunque parece que cada vez menos).